Principalmente estos van a ser 2, el tomate y la mozzarella:
Lo ideal sería que usáramos tomates San Marzano, pero como seguramente nos sea difícil encontrarlos, usaremos tomate natural pelado en lata, nada de usar tomate frito de bote, o salsas de tomate por el estilo.
Para preparar los tomates, primero los escurrimos bien, es importante que suelten la mayor cantidad de agua posible, sino el agua que tengan la soltarán al cocer la pizza y esta no se hará bien. Una vez que hayan soltado la suficiente agua, los trituramos y lo echamos a la sartén con aceite de oliva, unas hojas de albahaca, una pizca de sal y otra pizca de azúcar. Se sofríe unos 10 minutos, lo suficiente para que el tomate suelte todo el agua que tiene y se haga un poco, ya que debe terminar de cocinarse dentro del horno.
En vez de albahaca, puede usarse también una pizca de orégano. Si es del gusto, se le puede añadir un ajo picado.
Nota: También podermos usar tomate triturado en vez del natural pelado, asi nos evitamos el tener que triturarlo.
En este caso deberíamos usar mozzarella fresca de búfala, pero si nos es difícil encontrarla, podemos sustituirla por otra, aunque claro, el resultado final no va a ser el mismo. En Mercadona venden una mozzarella de búfala excelente, que viene en envases de plástico. También, en los supermercados LIDL y Mercadona venden una mozzarella fresca muy buena, viene en bolsas y pese a no ser de búfala (es de leche de vaca), tiene un sabor excepcional (En Mercadona si tienen de búfala). Normalmente viene en una pequeña bola, que vamos a cortar en tacos o en rodajas. Antes de cortarlos vamos a secar la mozzarella envolviéndola en papel de cocina.
Con la mozzarella ocurre lo mismo que con el tomate, es importante secarla bien para que no suelte mucha agua. Para esto, cogemos la mozzarella y la envolvemos con papel de cocina durante un rato no menor a una hora.
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